En el Día Nacional del Periodista: Sobre diáspora, pandemia y otros demonios

En el Día Nacional del Periodista:
Sobre diáspora, pandemia y otros demonios

 Soy una de los cinco millones de venezolanos que salieron del país agobiados por la más extensa y profunda crisis social, económica, moral y humanitaria. Ya casi acostumbrados a todas los sinsabores que causan estar en otro país, no necesariamente porque te casaste con un extranjero o porque decidiste trabajar o simplemente conocer otros mundos.

Las causas de esta diáspora todos las conocemos y enumerarlas o comentarlas aquí, no es el propósito de esta reflexión. Este Día del Periodista, no hay mucho que celebrar, pero si revisar con detenimiento cada una de nuestras acciones y ver si entre esas buenas, malas o erradas acciones encontramos la causa de tanta tragedia.

Quiero tomar ejemplo a un chiquito de la familia para ilustrar, a través del relato y la imaginación, lo angustiante que es la situación país, y de los que estamos regados por los cinco continentes. Mathias al igual mi hija menor, Amanda, quien tiene justo los años que estos bandidos llevan acabando con este otrora hermoso y próspero país, representa esa generación que ha vivido el más amargo episodio de nuestra historia republicana sin que hicieran nada para merecerlo. Es decir, ellos nacieron en este “arroz con mango” que los rojitos llaman revolución, pero que los expertos y la propia realidad definen como involución.

Mathias con solo siete años ha sentido el peso y la desdicha de emigrar junto a su madre a un país vecino, a ocho días de camino en autobús. El despidió a su papa José con lágrimas en los ojos y ese amargo sentimiento de separación que millones hemos sufrido. En Perú estuvo apenas unos meses junto a su madre y otros miembros de su familia tratando de adaptarse a ese frio y desconocido país, lejos de sus afectos, de sus amiguitos, de su escuela y sus vecinos.

Hoy ese niño está de vuelta a la Patria al igual que cientos de miles de venezolanos que emprendieron el regreso a su país, obligados esta vez por una pandemia que nadie vio venir pero que a todos ha afectado terriblemente, como también por la tan triste y dolorosa situación socioeconómica que muchos connacionales no pudieron soportar a raíz de la cuarentena aplicada en casi todos los países de la tierra.

Ahora Mathias se adapta nuevamente a un país convertido en caos y desesperación, en una situación peor que cuando emigro hacia Perú. El en su inocencia se siente feliz como todos los que regresan con los suyos, en su ciudad y con su gente. Pero el sufrimiento no cesa, ni el de él y ni el de cientos de miles que han regresado al terruño y entendieron que como dicen por ahí, Venezuela es el mejor país. Bueno eso es una reacción emocional típica que solo entienden quienes viven o vivieron en otra nación, pero no es tema de este artículo.

En mis noches de insomnio no me dejo amedrentar por la ausencia de Morfeo, pues allí es donde las musas inundan mi mente y le dan forma a lo que deseas comunicar a ese sector o sindicato llamado comúnmente liderazgo político partidista de derecha o izquierda, de gobierno y oposición. Para ambos va este mensaje.

Me angustia y preocupa Mathias, en representación de ese grueso de venezolanos que fueron despojados de su presente y de su futuro. Hoy vengo a alzar mi voz por la defensa de ese sector de venezolanos niños, adolescente y adultos jóvenes para quien el futuro luce tan oscuro como incierto.

No perderé mis líneas para mencionar a un perverso régimen que durante dos décadas se ha apropiado no solo de la riqueza material de este país, sino de lo más preciado: del alma, de las emociones, de la esperanza y de la fuerza de un bravo pueblo. Yo quiero pedir explicaciones a ese sector que conforman lo que llamamos líderes opositores, que parecieran creer que el venezolano en verdad puede aguantar “el tiempo que sea necesario” tan desgarrador estado de cosas.

Ese liderazgo debe explicar a Mathias y a los millones de venezolanos dentro y fuera del país, sobre todo quienes viven esta terrible anomia, para cuándo tomarán el toro por lo cachos, hasta que capitulo tendremos que ver la película mala de los “operadores políticos” en un interminable “modo inacción”. Ellos, tanto los “veteranos” como los imberbes líderes partidistas que han tomado el escenario político desde hace un año y cuatro meses, que permanecen en estado mutis, sin plan A, ni B, sin escenarios posibles… ¿ellos seguirán en ese macabro jueguito de “como vaya viniendo vamos viendo”?

En Abril de 2019 todos tenían las pilas puestas, con un plan-país definido que nos animó a confiar que ese conjunto de jóvenes preparados y comprometidos si le echarían pichón, pero hoy por arte de magia se exhiben desorientados, desplegados en otros rumbos o mundos y en actividades superfluas, una Asamblea Nacional que sesiona sobre inverosímiles temas y no sobre lo que realmente le interesa al país.

Digan, hablen, expliquen…háganlo por Mathias!!!
Yadira Luquez R.
Periodista en el exilio

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